Suspensión de la Incredulidad (Suspension of Disbelief)

La suspensión de la incredulidad (suspension of disbelief) es el contrato tácito dado entre el director de una película y el espectador, en cuanto a la confianza depositada en que la historia presentada va ser verosímil para la audiencia. El origen de este concepto se remonta a 1817 cuando Samuel Taylor Coleridge, acuñó el término para referirse a obras de ficción y la implausibilidad de la narrativa planteada.

Para lograr que la suspensión de la incredulidad  sea exitosa, debe existir un balance entre lo que pretende mostrar el director y lo que nosotros como audiencia estamos dispuestos a creer. Por esta razón, el nivel en la suspensión de la incredulidad dependerá del género de la película, de la cohesión en el universo presentado y la coherencia de la historia. Incluso también dependerá del tipo de espectador, ya que hay personas que prefieren narrativas enfocadas en lo que consideran un entorno realista.

 

EJEMPLOS NOTABLES

La ciencia ficción (o ficción científica) y la fantasía son los dos géneros que más acuden a la suspensión de la incredulidad. Es apenas lógico, dado que plantean escenarios mágicosdistopías futuristas o exacerbación de la realidad actual. Como lo expone William Goldman en su libro Adventures in the Screen Trade, lo importante no es que lo presentado por el director sea real para la audiencia, sino verosímil; son dos cosas diferentes y la habilidad del director está dada por la disposición de la audiencia para aplicar la suspensión de la incredulidad sobre lo que está viendo. De esta manera, el éxito de la suspensión de la incredulidad puede medirse en que cuando vemos una película, por más irreal que parezca no nos cuestionemos si lo que estamos viendo es posible o no, sino en si aceptamos introducirnos en la atmósfera que nos plantea.

Ejemplos exitosos abundan en tiempos recientes y más con la explosión del cine de superhéroes. La trilogía del Señor de los Anillos (Peter Jackson, 2001 - 2003), The Matrix (Hermanos Washowski, 1999), Los Vengadores (Joss Whedon 2012), La serie de Harry Potter (2001 - 2011) y la trilogía de Batman (Christopher Nolan, 2005 -2012), son referentes de resultados más o menos satisfactorios en términos de generar exitosamente suspensión de la incredulidad.

Del lado de los que abusan de este 'contrato', podemos encontrar de manera ejemplar la película Furious 6 (Justin Lin, 2013), particularmente la escena en la pista de aterrizaje: 

La revista cinematográfica Empire publicó un análisis en el que tomando en cuenta la velocidad y el tiempo de la escena, la pista de aterrizaje debería tener una distancia de por lo menos ¡28.86 millas (44.8 kilómetros )! Las pistas de aterrizaje tienen en promedio entre 2 y 3 millas (3.2 km a 4.8 km) y en la escena la trayectoria es recta.

Y eso por no hablar de otras escenas en las que desafían las leyes de la física ( ¡y del sentido común!)

Probablemente no a mucha gente le interese la implausibilidad de la escena y simplemente quieran disfrutar de la acción. Sin embargo, no es menos cierto que Justin Lin definitivamente exageró al apelar a nuestra suspensión de la incredulidad.